capitulo 20 – el título


en varios capítulos desde distintos costados nos encontramos con elementos que son puntos de partida, herramientas reales de juego para generar un motivo para escribir

el título de un texto es un arte sutil que muchas veces nos pone en un juego mental complicado, una serie vertiginosa de variantes que pensamos hasta que una palabra o frase cierra, ya sea porque nos gusta cómo suena

o porque nos da la sensación de que condensa de la manera más acertada el contenido de ese texto

podemos pensar que tanto en obras literarias como de otras artes –cine, teatro- han sido llamativos y relevantes en algunas ocasiones dando un giro sobre la obra que da la premisa de que no funcionaría un título diferente

se puede ilustrar con algunos ejemplos:

Un tranvía llamado deseo

obra de teatro de Tennessee Williams

El nombre de la rosa

novela de Umberto Eco

-así como nombramos En busca del tiempo perdido

Desde el punto de vista como lectores el título puede ser ese señuelo, esa carnada con la que mordemos el anzuelo para elegir un libro, tanto en el catálogo de una biblioteca

como cuando nuestros ojos divagan en las mesas de una librería y son esas frases que encabezan cada libro con sus tapas (las tapas de los libros son un tema aparte) su diseño la particular tipografía de sus letras

es también como lectores que ese título va a cobrar sentido cuando avancemos en el libro, va a re significarse o incluso a desilusionarnos

como diremos también hay libros que nos van a quedar marcados por su título, al leerlos con una sencillez  y una contundencia imborrable

pensemos en El principito  o La vida es sueño o La odisea

tomado de por ahí se sospechan alguna “fórmulas” (siempre desconfiamos de las fórmulas) con las que los escritores (y/o sus editores?) crean sus títulos:

Los escritores utilizan diversos métodos creativos y estratégicos para poner título a sus obras:

  • Frases del propio texto: Extraen una frase, diálogo o pensamiento importante que aparece dentro de la historia o que resume el espíritu de la trama (por ejemplo, Sin noticias de Gurb o tomado de otras obras).
  • Nombre del protagonista o personajes: Utilizan el nombre o un rol característico del personaje principal (como Frankenstein, Coraline o El gran Gatsby).
  • El tema central: Condensan el eje filosófico o el concepto de la obra en una o pocas palabras (como Cien años de soledad).
  • Escenario o tiempo: Ubican la historia en el lugar o la época en que transcurre (como 1984 o La plaza del Diamante).
  • Antitítulos u oxímoron: Juegan con conceptos opuestos o contrastantes para despertar curiosidad (como El fin del mundo…
  • Título provisional: Muchos autores empiezan a escribir usando un título de trabajo (muy descriptivo o temporal) y dejan que el título definitivo surja de manera orgánica a medida que la historia avanza.
  • Enfoque de marketing y género: En la no ficción o en géneros comerciales, se busca un gancho claro con palabras clave o se añade un subtítulo explicativo que ofrece una promesa o explica el beneficio para el lector.

En esas fórmulas estarían quedando afuera otro criterios que veremos para inventar títulos: el mero capricho, la ocurrencia espontánea, el gusto, el “suena lindo” etc

Saliendo del lado del lector y cruzando al otro lado de la línea es al escribir donde nos encontramos ante el desafío de ese nombre, ese rostro de la obra, ese encabezado del texto y nuestros miedos a que no represente el texto, a que no esté realmente invitando a leerlo

tan fuerte es ese desafío que autores y autoras dejan ese trabajo en manos de otros, los editores, quienes suelen tener criterios de venta más que literarios o poéticos desde luego

antes de seguir con ideas para escribir algunas curiosidades de los títulos:

Un capítulo aparte muy curioso y a veces cómico es lo que sucede con las traducciones sobre todo en el cine. Algunos ejemplos tomados de por ahí

The sound of music  - traducido como Sonrisas y lágrimas

Ice princess     - traducido como  Soñando, soñando… triunfé patinando

 Thelma and Louise – traducido como Un final inesperado

101 Dalmatians –traducido como la noche de las narices frías

Home alone – Mi pobre angelito

Star wars  - Guerra de las galaxias

En general son decisiones comerciales con un objetivo de venta. volviendo al tema de hoy precisamente pensaba en

Las alas del deseo como uno de esos títulos de películas memorables aunque el original en alemán es El cielo sobre Berlín

El cine tiene títulos como Lo que el viento se llevó que quedan en la memoria aún más que la historia que cuentan.

En el plano de la narrativa buscamos algo que condense la historia o remarque un elemento de la misma. Y a su vez solemos buscar que sea original (hablemos sobre el fantasma de la originalidad y el plagio un poco…) y que llame la atención, que invite a leer.

Al tratarse de literatura hay una linda libertad de juego, no como en un texto académico por ejemplo donde el título debería expresar conceptos que indudablemente remiten al cuerpo del texto. La poética, el sonido, los juegos de palabra y la metáfora pueden formar parte de nuestros títulos.

Si miramos por ejemplo a Cortázar y Borges cómo titulaban sus cuentos encontramos esos elementos:

La continuidad de los parques

La noche boca arriba

El jardín de los senderos que se bifurcan

La muerte y la brújula

El hombre en el umbral

Me acuerdo por otro lado un hermoso título de Onetti: Tan triste como ella

 

CUENTO ONETTI

 

Son escritores que parecen tener una predilección por  trabajar en títulos con una poética especial. Sucede también con Abelardo Castillo en sus cuentos:

Las panteras y el templo

Vivir es fácil, el pez está saltando

Crear una pequeña flor es trabajo de siglos

El hacha pequeña de los indios

A veces se plantean también juegos parodiando  o trucando títulos que ya existen:

 

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En cuanto a la poesía sabemos que tenemos la opción de los poemas sin título, o con título de número o utilizando el primer verso como título, pero también la aleección personal de inventarle un título al poema. En mi opinión el título de un poema  puede considerarse como un poema en sí mismo. Y también remarca el tema o la esencia de lo que se quiere decir:

-dos poemas de Alejandra Pizarnik

PRESENCIA

tu voz

en este no poder salirse las cosas

de mi mirada

ellas me desposeen

hacen de mí un barco sobre un río de piedras

si no es tu voz

lluvia sola en mi silencio de fiebres

tú me desatas los ojos

y por favor

que me hables

 siempre

 

//

EL INFIERNO MUSICAL

Golpean con soles

Nada se acopla con nada aquí

Y de tanto animal muerto en el cementerio de huesos filosos de mi

memoria

Y de tantas monjas como cuervos que se precipitan a hurgar entre mis

piernas

La cantidad de fragmentos me desgarra

Impuro diálogo

Un proyectarse desesperado de la materia verbal

Liberada de sí misma

Naufragando en sí misma

 

Momentos

El título puede ser una búsqueda posterior para un texto que ya hemos escrito, al que podemos llegar con re lecturas e interpretaciones.

Y también ser lo primero que aparece. “Tengo ganas de escribir un cuento que se llame Todos los domingo llueve” o “un poema La niebla del corazón”

Como punto de partida el título suele ser un buen disparador de  escritura.

No hay formulas para crear títulos aunque sí herramientas de juego:

un ejemplo tomado de por ahí:

 

UN DÍA ESCRIBIRÉ UN LIBRO QUE LLAMADO… 

Piensa en 5 títulos de libros que te gustaría escribir algún día, lo más atractivos posibles. ¿Qué podría intrigar a otros lectores? ¿Qué te intriga a ti? Puedes inventar el nombre de una historia de terror o un cuento de superhéroes o un poema sobre una flor encantada o una aventura submarina. O puede ser que inventes el nombre de una nueva saga de vampiros o una nueva novela de amor prohibido. También podrías pensar nombres de enciclopedias de cosas imposibles o diccionarios de seres fantásticos. Busca en la biblioteca más cercana (puede ser la de tu casa) títulos de libros para inspirarte.

Luego puedes escribir en un par de líneas de qué tratará. Este es un ejercicio que hacen muchos escritores profesionales.

Una variante divertida es cambiar el título de cinco libros que ya existan: La peor cebolla del mundo, Donde viven los piojos, Los juegos del parque… O elegir los títulos de 10 libros y combinarlos entre sí: El laberinto de la selva, Las ventajas de ser Frankenstein, El jardín secreto y las reliquias de la muerte, Moby Dick en el País de las Maravillas, El rey Arturo en la máquina del tiempo, El libro salvaje de Drácula… ¿Qué quieres provocar con tu título? ¿Miedo, curiosidad, risa? Y ¿qué se te ocurre para: Cien años de…, La vuelta al mundo en…, Charlie y la fábrica de…, Cuentos de amor, locura y…, El maravilloso mago de…, ?

y otras:

 

Combinar palabras –como cuando hablamos de binomio fantástico

usar el sonido o tono o evocar títulos ya existente

La insoportable brevedad del atardecer (La insoportable levedad del ser)

usar frases que contengan paradojas o sinsenitdo y/o metáfora

Sangran las lunas en los cables de la luz

Cuando escribo con niños/as también usamos la exageración, la maravilla y la grandilocuancia para inventar títulos que nos lleven a después inventar historias

siempre con el ejemplo de que una cosa es

La bicicleta de Ernesto

y otra

La increíble bicicleta mágica de Ernesto

 ese elemento especial lo llamo palabras mágicas: espectacular, increíble, maravilloso, mágico, alucinante, fantástica, etc.

Algunos tips del blog escritores. org:

A menudo tenemos un cuento, un poema o una novela terminados pero no damos con el título adecuado. Parece tarea fácil, pero el título sintetiza de manera absoluta el texto, y debe resultar expresivo, como decía Benedetti, el título “ilumina” el cuento.

Lo primero es plantearse la tipología:

Sustantivos:

La manera más clásica es la de buscar un título corto que incluya solo  dos sustantivos o un sustantivo y un adjetivo, como:
El palacio de la luna, de Paul Auster o  El señor de las moscas, de William Golding.

Brevedad:

Los hay que resultan sorprendentes por su brevedad, una sola palabra, como Rayuela de Cortázar; Tombuctú, de Paul Auster; Nada, de Carmen Laforet o Hambre, de Knut Hamsun.

Extensión:

La extensión en principio excesiva puede llamar la atención, como: La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada, de Gabriel García Márquez, o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami.

Frases hechas:

También están los títulos que incorporan expresiones o frases hechas, un claro ejemplo es: A sangre fría de Capote.

Personajes:

Un clásico es utilizar nombres de personajes, es el caso de: Ana Karenina, de Tolstoy,  Lolita de Nabokov,  Fortunata y Jacinta de Galdós, o David Copperfield, de Charles Dickens.

Espacio:

El lugar donde sucede la acción: Ohio, de Sherwood Anderson; Walden, de Henry David Thoreau o Berlín Alexanderplatz, de Alfred Döblin.

Cita del texto:

Serían ejemplos incontestables: La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, o La campana de cristal, de Silvia Plath.

Canciones o versos ajenos: Los títulos de canciones: La marcha Radetzky, de Joseph Roth, Norwegian Wood, de Murakami, o La sonata a Kreutzer, de Tolstoy, o de versos como Salvo el crepúsculo, de Cortázar (que proviene de un haiku).

Elementos contrarios:

Son también muy expresivos y han sido empleados en obras maestras como: Sentido y sensibilidad, de Jane Austen; Guerra y paz, de Tolstoy o Crimen y castigo, de Fiodor M. Dostoievski.

Os dejamos algunos consejos que esperamos os ayuden a encontrar el vuestro:

1. Fijarnos en los títulos que nos han llamado la atención. Una buena manera de entrenarse para buscar un título propio es recordar los títulos de obras que os han sorprendido por originales, por la capacidad de evocar la totalidad de la temática de la obra o incluso por la capacidad e engañar pero de un modo irónico y justificado.

2. Emplear alguna palabra o frase ya incluida en el texto.

3. Hacer listados: La lluvia de ideas es una fórmula que se emplea tanto para idear personajes, tramas, o ideas publicitarias, pero es un buen recurso para concretar ideas, y puede ser muy útil a la hora de buscar un título. Hemingway solía hacer una lista de un centenar de  títulos que luego iba tachando hasta encontrar el adecuado o volver a empezar la lista.

4. Buscar elementos relacionados: ambientación,  localizaciones, sensaciones, frases hechas etc.

5. Escoger palabras clave: hacer un pequeño listado y buscar germinaciones de ideas a partir de estas.


 

Inventar un lindo título es una tarea de las mejores que puede tener nuestro día. Escribirlos muchos –tengan obra después o no- delirar e imaginar títulos de teatro de poesía de novela

y también hilando con el capítulo anterior imaginar qué título le pondríamos a un libro sobre nuestra propia vida…


 

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