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capítulo cinco – si no creyera en la metáfora

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  a veces -y claro metafóricamente- me ha tentado comparar a las palabras con hormigas, o cada letra podría ser una hormiguita pequeña que se enfila en una palabra y en otra de a dos de a tres de a seis o siete pero más profundamente que en la comparación visual estas hormiguitas negras me detuve en pensar en lo que cargan (en lo que trasladan ) llevan de un lado a otro, de una persona a otras se dice de las hormigas las reales que pueden levantar “ puede levantar entre 10 y 50 veces su propio peso corporal , siendo común observar a algunas especies cargar hasta 100 veces su peso” pues estas hormigas letras palabras pueden levantar millones más: llevan el universo entero, llevan casas, camiones, sentimientos de amor o de violencia, llevan los colores, el mar, los aromas, las historia de una casa y la de una ciudad y la del mundo, llevan toneladas de nombres, pedacitos de paisajes, fotografías llevan y traen el viento, la poesía, cuentos, novelas, ingredientes de comidas, ...

capítulo 4 – escritura epistolar

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  queridos participantes del taller: Les escribo para contarles que esta vez hablaremos acercade aquel extraordinario mundo que era -y que en nosotros puede seguir siendo- el de las cartas. Desde este mediodía soleado de sábado y que anuncia tormenta para el atardecer, pienso mientras les redacto estas palabras en las tantas cartas que escribí en otras épocas. Algunas a mano, o tras a máquina. La indecisión por momentos de qué decir, qué escribir. La última duda antes de cerrar el sobre pensando en si había omitido algo o habría dicho algo de más. Y luego con algo de adrenalina y emoción el trámite de acudir a algún correo y desprenderme de ese sobre para luego esperar días o semanas su llegada, sus efectos. Hubo cartas memorables, hubo respuestas hermosas, hubo fatales cartas extraviadas. También me tocó trabajar de cartero, pero esa es otra historia. Espero sinceramente que este capítulo les suscite algo, alguna inquietud nueva por las cartas, claro que alguna nostalgia también...