capítulo 15 – animales
los animales son nuestros compañeros en la vitalidad extraña de este
mundo, nos acompañan en el nacer y el morir, en la sensibilidad, nos provocan admiración,
se nos convierten en símbolos tanto como en amigos cotidianos
los admiramos, los hemos nombrado y clasificado, sacrificado y matado
también, los animales son victimas del dominio humano
y a su vez los humanizamos, al tiempo que vemos lo animal en nosotros
tanto en nuestro imaginario como en nuestras realidades los
animales nos acompañan en la vida
nos protegen o nos alimentan
se configuran en símbolos
los humanizamos
los hacemos hablar
les atribuimos propiedades que aluden a nuestras conductas
(ejemplo la picardía del zorro, o la ferocidad del lobo – ver Hobbes)
La relación
hombre – animal es un fenómeno adherido a nuestra civilización humana. Según
Fleisner (2010) en el canon filosófico han existido dos visiones, una
humanista, que considera lo animal como opositor a lo humano y en la cual se
resalta la supremacía de este último sobre el primero; y otra, que considera al
animal una especie distinta con percepciones particulares que comparte una
ontología común con las demás especies y, por tanto, debe abordarse el fenómeno
en función de relaciones y no de jerarquías. Ideas como las del filósofo Gilles
Deleuze han influenciado tanto a la literatura general como a la
latinoamericana con su propuesta del devenir animal que permite el paso a lo
que él mismo llama “literatura menor”, es decir, que el concepto de animal en
la tradición ha estado en una periferia. Dada la centralidad del hombre, al
transgredirse dicho patrón hegemónico, hace que lo animal se convierta en un
acto político en el que incluso puede conectarse con el colectivo.
desde las fábulas que alguno leímos en la infancia,
principalmente de Esopo
Esopo fue un escritor griego que
vivió durante el siglo VI a.C, su escritura se enfocaba en la fábula,
uno de los géneros más antiguos de la literatura universal y un tipo
de relato breve protagonizado por animales personificados con la intención
didáctica de dar a conocer una moraleja final, razón por la cual, se
le conoció como el fabulista inventor de este género en la Grecia clásica.
Sanmaniego Félix María de Samaniego (Laguardia,
Álava, 12 de octubre de 1745-Laguardia, 11 de agosto de 1801)
y La fontaine
Jean
de La Fontaine (Château-Thierry, Aisne, 8 de julio de
1621-París, 13 de abril de 1695) fue un fabulista francés.
de este
último un ejemplo:
Los dos
gallos
Toda la vida en la granja habían vivido dos gallos en total armonía.
Nunca habían tenido un conflicto.
Pero un día el granjero trajo al gallinero una hermosa gallina,
petulante y altanera. Ambos gallos se enamoraron de inmediato de la hermosa
dama.
Esto los convirtió en rivales y enemigos. Se dedicaron a competir por el
amor de la gallina.
Tratando de resolver pronto este conflicto tomaron la decisión de
enfrentarse en un combate, El que venciera seria el merecedor del amor de la
gallinita.
Por largo rato se enfrentaron, hasta que el gallo más fuerte venció y se
fue al lado de la hermosa gallina. El otro se refundió en el corral a llorar su
pena.
El gallo vencedor se subió al techo para alardear su triunfo. Comenzó a
gritar muy fuerte, quería que todos los vecinos se enteraran de que había
ganado.
Pero para su mala suerte, lo escuchó un buitre y, sin pensarlo dos
veces, se abalanzó sobre él, dando fin a su vida y a su soberbia.
Moraleja: Se debe ser humilde cuando se gana una
acción.
de alguna
manera saltando en el tiempo podemos pensar que Rebelión en la
Granja de George Orwell es una gran fábula con una moraleja contra los
totalitarismos
un filósofo importante del siglo
XX, Jacques Derrida dedica mucho pensamiento al animal
A decir verdad, Derrida rechaza hablar de el animal (como si hubiera uno solo y de una única especie), como
ha hecho por lo general la tradición filosófica, en lo que nuestro autor
observa una más de las animaladas que podemos realizar los seres humanos, y que es
necesario deconstruir. A tal fin es que Derrida acuñó el término l’animot, compuesto por las palabras francesas l’animal y mot [palabra] (literalmente sería: el animal-palabra); con lo cual quería sugerir, en primer lugar, que la
palabra animal no es nada más que una palabra. A continuación, que, al
pronunciarse en francés (animaux), aparece el plural de animales en el singular, con lo cual
remite a la inmensa multiplicidad de individuos y especies de animales que
existen. Por último, que se debe pensar la ausencia de la palabra en los
animales pero no como si fuera una privación.
concepto abstracto de "el animal" a
una diversidad inmensa de especies diferentes. [1,
2]
L'animot: Acuñó este término
(juego entre l'animal y les mots, "las palabras") para
señalar que la palabra "animal" es solo un nombre homogeneizador
creado por el hombre. [1]
La mirada del animal: En su obra El animal que luego estoy si(gui)endo, analiza la
experiencia de sentirse desnudo frente a la mirada de su gata, lo que subvierte
la idea de que el animal es un objeto pasivo incapaz de mirarnos como sujeto
La alteridad
en la filosofía de Derrida se refiere a lo completamente otro: aquello
que es radicalmente diferente a mí y que no puedo asimilar, controlar ni
comprender del todo.
En el
contexto de El animal que luego estoy si(gui)endo, la alteridad se
explica a través de los siguientes puntos:
1. El animal como un "otro" absoluto
- Sujeto, no objeto: Para Derrida, el animal (en su caso, su gata) no es una máquina
biológica ni un objeto inanimado. Es una existencia viva con su propia
perspectiva del mundo.
- Inaccesibilidad: No podemos meternos en la mente del animal ni experimentar el
mundo como él. Esa distancia insalvable es la pura alteridad.
2. La inversión de la mirada
- El humano observado: El momento clave del libro ocurre cuando Derrida se siente
avergonzado al estar desnudo frente a su gata.
- Descentramiento: Al darse cuenta de que el animal lo está mirando y juzgando, el
ser humano deja de ser el centro del universo (el único sujeto) y pasa a
ser el objeto observado por "otro" que no habla su idioma.
3. Más allá de la identidad humana
- Romper el espejo: Tradicionalmente, los humanos definimos nuestra identidad por
oposición ("somos humanos porque no somos animales"). Derrida
usa la alteridad para demostrar que el animal no es el opuesto del hombre,
sino una realidad completamente independiente que nos desafía a repensar
quiénes somos.
En resumen,
la alteridad del animal es el reconocimiento de que el animal tiene una
existencia propia y misteriosa, que merece respeto y respuesta ética,
precisamente porque no es como nosotros.
*/*
y ya que habla
se du gata, iremos hacia el mundo de los gatos…
desde luego que en el mundo de
la infancia los animales están en casi todos los cuentos clásicos a veces como
lo peligroso y fatal y otras como los ayudantes del héroe –pensemos en El gato
con botas
las culturas primitivas tenían
una relación de identificación con el animal –como vimos al pasar en poesía y
magia- y a veces formaban clanes con sus tótems y grafías en comunión con las
características de determinado animal
las religiones y cosmogonías los
incluyen a todos en diversos niveles, no podría soslayar que el texto fundador
de nuestra cultura judeo –cristiana y también musulmana tiene en su relato
original la participación fatal de la serpiente (de la que nunca se refiere que
se trate de satanás sino que es un animal extrañamente rebelde de por sí)
los míticos chinos elaboran una
cosmogonía fabulosa de animales que rigen nuestro destino en su horóscopo
se cree que su origen se remonta
al período de la dinastía Han (206 a.C. - 220 d.C.).
Otra historia de la astrología
cuenta que Buda fue
a meditar, en los últimos días de su vida, a una selva, para estar en contacto
con la naturaleza y donde logra vencer con toda su fe a Mara,
un demonio que intentó tentarle para que no alcanzara la iluminación. Llamó a
doce animales que fueron, según su orden de llegada: la rata, el buey, el
tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el
gallo, el perro y el cerdo. A cada uno le dio un año, que equivalen en conjunto
a 12 años, a diferencia del zodiaco occidental que es de doce meses.
El zodiaco dentro de la cultura occidental está basado en el movimiento
del sol,
en cambio el chino está basado en la rotación de la luna.
de los animales más mágicos, por
momentos malditos, y presentes en la liteatura y la poesía y también en
nuestras casas tenemos a los gatos
En el Antiguo Egipto se
lo asociaba sobre todo con la protección, ya que al ser perteneciente de la
familia de los felinos, se lo asemejaría directamente con el león, el cual para
los egipcios, sería el dios del sol, Ra.
Inicialmente se le consideró una encarnación del dios Ra como
matador de la serpiente Apofis, pero alcanzó su máximo de influencia
cuando se lo consideró la encarnación de Bastet,
la diosa del amor, la fecundidad, la belleza, la armonía y la protección. Por
más de 3.000 años los gatos estuvieron representados en las prácticas sociales
y religiosas del antiguo Egipto. Las deidades egipcias fueron esculturadas con
cabezas de gato como Mafdet, Bastet, Sekhmet y los gatos tenían una gran función protectora
para ellas, tal y como se puede observar en diversas ciudades funerarias donde
se encuentran tumbas que contienen esqueletos de gatos, que datan de principios
del siglo xx a. C.. Además de estos esqueletos hay pequeñas
macetas, que se cree que contenían leche para gatos. Varios frescos aparecen en
tumbas en la ciudad funeraria de Tebas, gatos con escenas domesticadas.
Al parecer cada templo poseía
sus propios gatos. De ellos se encargaba el « guardián de los
gatos », cargo importante y hereditario. El gato, como otros animales
sagrados, tenía un estatus particular en la sociedad egipcia.
En creencia de los egipcios, los
gatos tenían unos ojos los cuales eran capaces de ver el alma de las personas,
por ello, intentaban imitar la mirada felina a través del común maquillaje
egipcio.
En la simbología medieval,
el gato se asociaba a la mala suerte y al mal sobre todo si era negro, también
se asociaba al disimulo y a la feminidad. Su comportamiento sexual muy
expresivo, su gran necesidad de dormir, considerada pereza, y sus vagabundeos
contribuyeron a forjar una imagen negativa. Era el animal del diablo y de las
brujas. Se le atribuían poderes sobrenaturales, como la facultad de tener siete
vidas. En el caso de los gatos negros, color que se asociaba al diablo, una
única mancha blanca en el pecho o en el cuello les concedía clemencia, ya que
se consideraba que era una manifestación divina.
La inquisición,
el papa Inocencio VIII y su edicto de 1484
hicieron que se sacrificaran gatos en las fiestas populares, lo que marcó un
gran período de persecución para el felino.5Este
edicto tuvo un impacto importante en las clases populares y luego se extendió a
la nobleza.
Se consideraba que el diablo se
disfrazaba de gato en sus visitas a la tierra, y fue condenado al igual que sus
dueños, los brujos y las brujas. Según ciertas fuentes, fueron muchos los que
fueron quemaron vivos en las plazas públicas. Otras afirman, sin embargo, que
las grandes investigaciones realizadas en los archivos invalidan esta
hipótesis. Las condenas de gatos a la hoguera serán insignificantes al igual
que las de gallos y se encontrarán más de sapos o de lobos.
En Inglaterra, bajo el reinado
de María Tudor, se queman gatos como señal de la herejía
protestante, mientras que bajo el de Isabel I, se queman como señal de la herejía católica.
Charles Baudelaire le dedica
vario versos, entre ellos los que siguen:
EL GATO
Por mi mente se pasea,
igual que por su casa,
un hermoso gato, fuerte, dulce y encantador.
Cuando maúlla, apenas puedo oírle,
su timbre es tan tierno y
discreto;
aunque su voz se calme o ruja,
es siempre rica y profunda.
Ahí su encanto y su secreto.
Esa voz, que alienta y se cuela
por mi fondo más tenebroso,
me llena como un verso cadencioso
y me contenta como una pócima.
Adormece los más crueles males
y contiene todos los éxtasis;
para decir las más largas frases
no necesita palabras.
No, no hay arco que muerda
en mi corazón, perfecto instrumento,
y haga más noblemente
cantar su más vibrante cuerda,
porque es tu voz, gato
misterioso,
gato seráfico, gato singular,
en la que todo es, como en un ángel
¡tan sutil como armonioso!
tanto como Borges y Cortázar:
A un gato – Jorge Luis Borges
(no es el único poema que le dedicó)
No son más silenciosos los
espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.
Cortázar –fragmento-
Orientación de los gatos
A Juan Soriano
Cuando
Alana y Osiris me miran no puedo quejarme del menor disimulo, de la menor
duplicidad. Me miran de frente, Alana su luz azul y Osiris su rayo verde.
También entre ellos se miran así, Alana acariciando el negro lomo de Osiris que
alza el hocico del plato de leche y maúlla satisfecho, mujer y gato
conociéndose desde planos que se me escapan, que mis caricias no alcanzan a
rebasar. Hace tiempo que he renunciado a todo dominio sobre Osiris, somos
buenos amigos desde una distancia infranqueable; pero Alana es mi mujer y la
distancia entre nosotros es otra, algo que ella no parece sentir pero que se
interpone en mi felicidad cuando Alana me mira, cuando me mira de frente igual
que Osiris y me sonríe o me habla sin la menor reserva, dándose en cada gesto y
cada cosa como se da en el amor, allí donde todo su cuerpo es como sus ojos,
una entrega absoluta, una reciprocidad ininterrumpida.
Es extraño;
aunque he renunciado a entrar de lleno en el mundo de Osiris, mi amor por Alana
no acepta esa llaneza de cosa concluida, de pareja para siempre, de vida sin
secretos. Detrás de esos ojos azules hay más, en el fondo de las palabras y los
gemidos y los silencios alienta otro reino, respira otra Alana. Nunca se lo he
dicho, la quiero demasiado para trizar esta superficie de felicidad por la que
ya se han deslizado tantos días, tantos años. A mi manera me obstino en
comprender, en descubrir; la observo pero sin espiarla; la sigo pero sin
desconfiar; amo una maravillosa estatua mutilada, un texto no terminado, un
fragmento de cielo inscrito en la ventana de la vida.
textos sobre gatos:
En
conclusión, el tema animal es un elemento presente en la literatura. Cada autor
o movimiento literario, independientemente del
género, lo ha abordado de forma particular para referirse a lo sexual, social,
corporal o lo meramente ecológico, unos siguen la línea humanista en la que
prevalece el hombre sobre el animal y otros las de corte monista, que plantean
la discusión en términos de relaciones. Al parecer Giorgio (2014) tendrá razón
al decir que “la vida animal empezará, de modos cada vez más
insistentes,(...) sobre todo, allí donde se interrogue el cuerpo, sus deseos,
sus enfermedades, sus pasiones y sus afectos”. (p.11-12), y de esa manera el
bestiario latinoamericano, semejante a un libro científico, revelará nuevas
formas ideológicas y estéticas de versar lo animal.
ya les contaré el argumento del
cuento Me marcho con los gatos, de Gianni Rodari
también hay para hacer
antologías de antologías que incluirían El idioma de los
gatos de Spencer Holst y El libro de los gatos
habilidosos del viejo Possum (Old Possum's Book of Practical
Cats) es una colección de poemas humorísticos y fantasiosos de T. S. Eliot sobre psicología y sociología felina, publicado por la
editorial Faber and Faber.
y la Gatomaquia de Lope de Vega
un texto muy delirante que pueden leer aquí
según mis cálculos no muy
fiables le ganan por goleada a los perros en la literatura
que tienen el genial Coloquio de
los perros, de Cervantes entre una de las mejores opciones:
es tan largo de decir entre
tortugas y palomas, elefantes, hipopótamos, sapos y princesas y ranas
comadrejas
ratas
pensar además en las metáforas
que hacemos -algunas injustas-
como pájaros con el vuelo
ratón alguien amarrete
la fuerza de un león
memoria de elefante
y más
que queda para un
capítulo o varios más…

Comentarios
Publicar un comentario