capítulo 8 – diálogos para narrar
toda
escritura en algún punto es coral: es un conjunto de voces que se despliegan y
se entretejen en la trama
y más aun
cuando la trama es narrativa, además de la voz que narra las otras voces que
aparecen y comienzan a resonar, las de los personajes y/o personas que aparecen
o a las que se alude, voces de pensamientos, voces de descripciones*, voces
escuchadas y voces sospechadas, voces que construyen las escenas y que
interactúan entre sí
y ahí surge
como elemento del artificio literario el diálogo, esa conversación que se
construye y como veremos no se parece a una “desgravación” de los diálogos
cotidianos (habrá otros ritmos, otras acentuaciones de significado, otros
sentidos y musicalidad etcétera)
Jorge Luis
Borges:
El diálogo es uno de los mejores hábitos del hombre, inventado
-como casi todas las cosas- por los griegos. Es decir, los griegos empezaron a
conversar, y hemos seguido desde entonces.
el lenguaje nos ata, nos anuda, nos teje y
entreteje
es comunicación, puente, lazo social, puerta y
ventana de uno al otro
de maneras muy especiales
no es lo mismo lo que digo siempre que
lo que el otro escucha
todo uso de la palabra es necesariamente –y por
suerte diría- teléfono descompuesto
eso enriquece nuestra vida
el diálogo ha sido valorado por la literatura, la
filosofía y la psicología
comunica pero también libera o trasmite una
enseñanza o revela la solución de un problema con las palabras en un acto de
acción viva
tomado de Wikipedia:
El diálogo es una manera de comunicación verbal o
escrita en la que se comunican dos o más personas en un intercambio de
información, alternándose el papel de emisor y receptor.1Siguiendo
esta definición, en un diálogo hay que tener en cuenta lo siguiente:
· Para que se produzca el diálogo, es indispensable
un intercambio de papeles entre los denominados interlocutores. Este cambio de
papeles entre emisor y receptor se denomina turnos de palabra o intervenciones.2
· Estrictamente el diálogo es oral, pero también
puede encontrarse escrito, como ocurre en las novelas. Al mismo tiempo se
utiliza signos no verbales, como son los signos paralingüísticos y los signos
cinésicos. Entre los signos paralingüísticos destaca la intensidad de la voz, y
entre los signos cinésicos destacan los gestos y las posturas.
También se usa como la tipología textual en la lingüística y en la
literatura cuando aparecen dos o más personajes al usar el discurso diegético,
llamados interlocutores. Razón por la cual constituye la forma literaria propia
del mismo género (dramático), así mismo, se divide en parlamentos (retórica) u
oraciones entre personajes que se dirigen mutuamente la palabra.
Un diálogo puede consistir desde una amable conversación
hasta una acalorada discusión sostenida entre los interlocutores; empleado en
géneros literarios como la novela, el cuento, la fábula,
el teatro o
la poesía.
En una obra literaria, un buen diálogo permite definir el carácter de los
personajes: la palabra revela intenciones y estados de ánimo, en definitiva, lo
que no se puede ver, por consiguiente en ello radica su importancia. Esta
modalidad exige un gran esfuerzo de creación, ya que obliga a penetrar en el
pensamiento del personaje, como en el caso de Edipo rey de Sófocles.
por otro
lado la dialéctica es de lo que decimos pero también de las cosas
La dialéctica —del griego διαλεκτική
(dialektikḗ), τέχνη (tékhnē), literalmente: técnica de la
conversación; con igual significado, en latín (ars)
dialectica— es una rama de la filosofía cuyo
ámbito y alcance han variado significativamente a lo largo de la historia.
Originariamente,
designaba un método de conversación o argumentación analógica a lo que
actualmente se llama lógica. En el siglo xviii el término adquirió un
nuevo significado: la teoría de los contrapuestos en las cosas o en los
conceptos, así como la detección y superación de estos contrapuestos.
De manera
más esquemática puede definirse la dialéctica como el discurso en el que se
contrapone una determinada concepción o tradición, entendida como tesis, y la muestra de los
problemas y contradicciones, entendida como antítesis.
De esta confrontación surge, en un tercer momento llamado síntesis,
una resolución o una nueva comprensión del problema. Este esquema general puede
concretarse como la contraposición entre concepto y cosa en la teoría del conocimiento, a la
contraposición entre los diferentes participantes en una discusión y a
contraposiciones reales en la naturaleza o
en la sociedad,
entre otras.
lo que
hablamos lo que escribimos lo que pensamos dialoga siempre con el mundo, con
los demás, con lo que somos, con el universo
por otra
parte el diálogo como género de escritura es una característica de nuestra
época por las actuales tecnologías, chat, whatsapp, se vuelve algo más veloz y
espontáneo
el uso de
audios en lugar de las llamadas es una composición del diálogo con sus pausas,
su invitación a una respuesta
//
A menudo,
lo que hace que un diálogo sea bueno en la ficción es que sea creíble y realista.
Los personajes deben hablar entre sí como lo hace la gente en el mundo real. Un
diálogo realista y creíble fluye con naturalidad, sin llamar la atención, para
sumergir al lector en el mundo de la historia.
Pero
la diferencia entre el diálogo y la conversación
del mundo real es que el diálogo debe servir a menudo a un propósito
narrativo. Si un trozo de diálogo no hace avanzar la historia de algún
modo, se considera mala escritura. En la vida real, sin embargo, a menudo
hablamos entre nosotros sólo para llenar el silencio y pasar el tiempo, sin
ningún gran propósito en mente
Sin
embargo, no todos los escritores buscan el realismo en sus
obras. Mientras que el realismo y la credibilidad pueden ayudar al significado
general de algunos textos, otros escritores pueden querer hacer algo totalmente
distinto con su diálogo para transmitir su significado único. Los escritores
pueden adoptar a propósito diálogos poco realistas e
incluso absurdos para adecuarlos a sus objetivos artísticos.
Diálogo - Puntos clave
·
El diálogo es un intercambio
hablado entre dos o más personajes en una obra escrita. En literatura, hay
diálogo directo e indirecto.
·
El diálogo se utiliza en la
prosa, el teatro e incluso en la poesía. La narración se utiliza a menudo para
complementar el diálogo y añadir información sobre lo que se dice.
·
Las etiquetas de diálogo más
comunes son las comillas, los saltos de línea, los verbos verbales y los
adverbios. Los autores pueden prescindir de las etiquetas de diálogo para
adaptarlas a sus propios objetivos artísticos.
·
Algunos ejemplos de usos
eficaces del diálogo en la literatura son El cuento de la criada (1985)
de Margaret Atwood, el poema de Edgar Allen Poe "El cuervo" (1845) y
la obra de Samuel Beckett Esperando a Godot (1953).
hay
diálogos y diálogos
de igual a
igual
amistosos
de
confrontación
diálogos
como la mayéutica de Sócrates en platón donde el otro es el partenaire de una
especie de monólogo
fluidos
entrecortados
en la
escritura literaria da voz a los personajes, lo hace existir
-el
lenguaje es una cadena que cuando se pone a funcionar ese “desencadenante” crea
sus respuestas, nos atrapa como significantes y puede incluso no importar el
sujeto-
comentario
sobre la Inteligencia Artificial**
el juego
del diálogo sea en un texto narrativo, teatro o incluso poesía, se juega con el
simple símbolo del guión
-
algunos
sitios españoles insisten en que en lugar del guión se utiliza la línea de
diálogo, unos milímetros más largo que el guión común, pero no lo tenemos en
los teclados
hay muchas
maneras y seguramente conviene la que no permita fluir más cómodos
-disculpe,
usted es la dueña de los departamentos ?–dijo Luis.
-no, yo
solo soy una inquilina –respondió Laura
o
Luis le
preguntó a Laura
-disculpe,
usted es la dueña de los departamentos?
-no, yo
solo soy una inquilina
o también
(sin guiones)
Disculpe,
usted es la dueña de los departamentos, le preguntó Luis a Laura que
distraídamente contestó: no, yo solo soy una inquilina.
también a
la manera teatral
Luis: -
disculpe, usted es la dueña de los departamentos ?
Laura: -no,
yo solo soy una inquilina
en poesía
el verso libre nos permite no usar ninguna puntuación
una de las
dificultades que encontramos es esa sensación incómoda de que escribiendo no
logramos emular la fluidez real del diálogo tal como lo experimentamos en la
vida real cotidiana, que nos invade al escribir una cierta artificialidad
lo que no
está mal, solo depende de lo que estamos deseando escribir
los códigos
del arte son artificiales y el lector siempre entra en ese juego –es como hemos
mencionado varias veces el empezar a escribir de tú –
el diálogo
de una conversación entre personajes en persona, o la recreación de una llamada
telefónica, o un diálogo más lento por carta, todas estas son opciones y más
son
diálogos enmarcados, situados, ahí está parte de la clave
esforzar la
imaginación para armarnos internamente (no hace falta nombrarlos en el texto)
un escenario con detalles del contexto de esa conversación o diálogo
antes de
terminar, un lindo ejemplo del diálogo puesto a jugar en la poesía por el amado
Federico García Lorca:
Balada de
la placeta
1919
Cantan los
niños
en la noche
quieta;
¡arroyo
claro,
fuente
serena!
LOS NIÑOS
¿Qué tiene
su divino
corazón en
fiesta?
YO
Un doblar
de campanas
perdidas en
la niebla.
LOS NIÑOS
Ya nos
dejas cantando
en la
plazuela.
¡Arroyo
claro,
fuente
serena!
¿Qué tienes
en tus manos
de
primavera?
YO
Una rosa de
sangre
y una
azucena.
LOS NIÑOS
Mójalas en
el agua
de la
canción añeja.
¡Arroyo
claro,
fuente
serena!
¿Qué tienes
en tu boca
roja y
sedienta?
YO
El sabor de
los huesos
de mi gran
calavera.
LOS NIÑOS
Bebe el
agua tranquila
de la
canción añeja.
¡Arroyo
claro
fuente
serena!
¿Por qué te
vas tan lejos
de la
plazuela?
YO
¡Voy en
busca de magos
y de
princesas!
LOS NIÑOS
¿Quién Te
enseñó el camino
de los
poetas?
YO
La fuente y
el arroyo
de la
canción añeja.
LOS NIÑOS
¿Te vas
lejos, muy lejos
del mar y
de la tierra?
YO
Se ha
llenado de luces
mi corazón
de seda,
de campanas
perdidas,
de lirios y
de abejas,
y yo me iré
muy lejos,
más allá de
esas sierras,
más allá de
los mares,
cerca de
las estrellas,
para
pedirle a Cristo
señor que
me devuelva
mi alma
antigua de niño,
madura de
leyendas,
con el
gorro de plumas
y el sable
de madera.
LOS NIÑOS
Ya nos
dejas cantando
en la
plazuela,
¡arroyo
claro,
fuente
serena!
Las pupilas
enormes
de las
frondas resecas
heridas por
el viento,
lloran las
hojas muertas.
Las pupilas
enormes
de las
frondas resecas
heridas por
el viento,
lloran las
hojas muertas.
Podemos
imaginar miles de diálogos infinitos lindos de ser escritos:
entre un
abuelo y su nieto
entre dios
y el diablo, entre el abogado y el fiscal, entre la vecina y su gato
entre dos
adolescentes saliendo de la escuela, entre el psicólogo y su paciente, entre un
chofer de remis con alguien sin ganas de hablar,
entre dos
enamorados
entre dos
des enamorados
entre una
persona y su espejo –ya trabajaremos monólogo
entre un
profesor y sus alumnos, entre un policía y un preso
entre un
cronopio y una flor
Flor y
cronopio
Un cronopio
encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar,
pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega
alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que
baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo
de la flor y se duerme envuelto en una gran paz.
La flor
piensa: «Es como una flor».
de todos modos ya pasaremos a la sala del teatro donde el
diálogo y el monólogo ocupan otro lugar
con nuestras manos tejiendo palabras podemos hacer dialogar
a las cosas podemos darle vida y voz a animales, a objetos
una bicicleta puede dialogar con un perro
una flor puede dialogar con una computadora
un fantasma y un cajero de banco
y así
podemos jugar a inventar imaginar re crear diversidad de
diálogos
y experimentar cómo las voces cobran casi vida propia en
nuestra escritura siempre en el asombro del proceso de creación cuando nos lo
permitimos con total libertad
// TERMINAMOS CON UN BREVE CUENTO DE BORGES
Diálogo sobre un diálogo
[Minicuento - Texto completo.]
Jorge Luis Borges
A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado
que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una
indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio
Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del
cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo
que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría
y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa
pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que
es vieja… Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin
estorbo.
Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron
A (ya en plena mística)- Francamente no recuerdo si esa
noche nos suicidamos.
FIN

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