capítulo 19 -hablar solo: el monólogo
hablar solo y en voz alta
lo hacemos por la calle y acaso nos creen locos
lo hacemos mientras limpiamos la casa o realizamos un
trabajo manual o en un viaje o caminando
hablamos solos hablando con el otro
“y esta que se cree, la próxima se lo voy a decir
directamente, que ya me cansé de que haga siempre lo mismo, encima que yo soy
la que nunca le dice que no a nadie, si no fuese así ya estaría dándome la gran
vida o no hubiese abandonado ese viaje a Europa… siempre la que carga con todo
en la familia y después me critican por soltera…”
como vemos en ese hablar solo ya se está contando una
historia
el genio de Shakespeare hace que Hamlet quede solo en
escena y hable:
Ser, o no
ser, ésa es la cuestión.
¿Cuál es más digna acción del ánimo,
sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta,
u oponer los brazos a este torrente de calamidades,
y darlas fin con atrevida resistencia?
Morir es dormir. ¿No más?
¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se
acabaron
y los dolores sin número,
patrimonio de nuestra débil naturaleza?…
Este es un término que deberíamos solicitar con
ansia.
Morir es dormir… y tal vez soñar.
Sí, y ved aquí el grande obstáculo,
porque el considerar que sueños
podrán ocurrir en el silencio del sepulcro,
cuando hayamos abandonado este despojo mortal,
es razón harto poderosa para detenernos.
Esta es la consideración que hace nuestra
infelicidad tan larga.
¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud
de los tribunales,
la insolencia de los empleados,
las tropelías que recibe pacífico
el mérito de los hombres más indignos,
las angustias de un mal pagado amor,
las injurias y quebrantos de la edad,
la violencia de los tiranos,
el desprecio de los soberbios?
Cuando el que esto sufre,
pudiera procurar su quietud con sólo un puñal.
¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando,
gimiendo bajo el peso de una vida molesta
si no fuese que el temor de que existe alguna cosa
más allá de la Muerte
(aquel país desconocido de cuyos límites ningún
caminante torna)
nos embaraza en dudas
y nos hace sufrir los males que nos cercan;
antes que ir a buscar otros de que no tenemos
seguro conocimiento?
Esta previsión nos hace a todos cobardes,
así la natural tintura del valor se debilita
con los barnices pálidos de la prudencia,
las empresas de mayor importancia
por esta sola consideración mudan camino,
no se ejecutan y se reducen a designios vanos.
Pero… ¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña,
espero que mis defectos no serán olvidados en tus
oraciones.
aquí en la voz de Alfredo Alcón
es así
las palabras, esos signos extraños puestos en
líneas, se unen con una persona y se hacen cuerpo, se hacen un yo en diversas
escrituras en primera persona, entre ellas el monólogo
hablaremos también entrando y saliendo de un género
muy específico que es el teatro
pero también el monólogo como manera de narración
el monólogo como forma de intentar transmitir la
máquina pensante
el monólogo también como una voz que se planta con
potencia ante determinada temática
como su nombre sugiere el monólogo es un diálogo de
uno, insisto en lo de diálogo porque el monologuista le habla a alguien: al
público, al lector, a otros personajes implícitos
la primera persona es un punto muy importante de
referencia: ese punto que reúne y estructura. amalgama y da el protagonismo a
lo que se dice
el teatro es un género hermoso que siempre nos
facilita situar a los textos, y además un arte en el que el monólogo siempre ha
tenido mucha importancia
uno de los más famosos es de Jean Cocteau “La voz
Humana” que el espacio teatral recurre a la mujer con un teléfono en la mano
-recurso tan explotado luego en televisión:
PERSONAJE: UNA MUJER………SOPRANO (Suena un teléfono.) ¡Diga! ¡Diga!
No señora, debe de haber un cruce en la línea, cuelgue... Está usted hablando
con una abonada... ¡Pero señora, cuelgue por favor! ¡Oiga señorita!... No, aquí
no es el doctor Schmit... Cero ocho, no cero siete ¡Oiga!... ¡Qué locura!...
¡Me han llamado, no lo sé! (Suena de nuevo el teléfono.) ¡Diga!... Pero señora,
¿qué quiere que haga?... ¿Que es mi culpa? En absoluto... ¡Oiga, señorita!
Dígale a esa señora que cuelgue. (Vuelve a colgar. Suena de nuevo el teléfono.)
Diga. ¿Eres tú?... Sí, muy bien. Era un verdadero suplicio escucharte con toda
esa gente por medio... Sí... sí... no... Es una suerte... Yo he vuelto hace
diez minutos. (Muy natural.) ¿Me habías llamado antes?... ¡Ah! no, no. He cenado
fuera, en casa de Marthe... Deben de ser las once y cuarto. ¿Estás en casa?...
Entonces mira el reloj de pared... Es lo que pensaba... Sí, sí, querido. ¿Ayer
por la noche? Anoche me fui a la cama en seguida a la cama pero como no podía
dormir me tomé una pastilla... No, no, una sola, a las nueve... UNE FEMME (On
sonne.) Me dolía un poco la cabeza, pero luego se me pasó. Vino Martha. Hemos
comido juntas y he hecho algunas compras. Volví a casa. He... ¿Qué?...
Fortísima... Tengo mucho, pero que mucho valor... ¿Después? Después me vestí,
vino Marthe a recogerme... La acabo de dejar en su casa. Ha estado
maravillosa... En efecto, lo parece, pero no lo es. Tú tenías razón, como
siempre... Mi vestido rosa... mi sombrero negro... Sí, todavía tengo el sombrero
puesto. Y tú, ¿acabas de volver? ¿Te has quedado en casa?... ¿Qué juicio? Ah,
sí. ¡Oiga! Cariño... Si se corta, llámame de nuevo en seguida... ¡Oiga!... No,
estoy aquí... ¿el bolso? Tus cartas y la mías... Puedes recogerlas cuando
quieras... Un poco duro... Lo comprendo... ¡Oh! No te disculpes, querido, es
muy natural. Soy yo la estúpida... Eres muy amable... Yo tampoco, no me creía
tan fuerte. ¿Qué comedia?... ¡Oiga! ¿Quién?... ¿Que yo estoy fingiendo? ¿Yo? Tú
me conoces, soy incapaz de hacer eso... En absoluto... En absoluto... Muy
tranquila... Te darías cuenta... Digo que te darías cuenta. ¿Tengo yo la voz de
alguien que oculta algo?... No. He decidido que tendré valor y lo voy a
tener... Tengo lo que me merezco. Yo decidí volverme loca y tener una felicidad
loca... Escucha, querido... ¡Oiga! Querido... Deja... ¡Oiga!... Déjame
hablar... No te acuses. Todo ha sido culpa mía... Sí, sí. Acuérdate del domingo
en Versalles y de la rueda... ¡Ah! ¿Y entonces? Fui yo la que quiso ir... Fui
yo quien te calló la boca, yo la que te dije que todo me daba igual... No,...
no,... Ahora eres injusto. Yo fui la primera que llamó, un martes, estoy
segura... el martes 27... Puedes creer que me sé esas fechas de memoria... ¿Tu
madre? ¿Por qué? No vale la pena, de verdad... No lo sé aún... Sí, puede ser...
¡Oh! No, seguramente no será en seguida, ¿y tú?... ¿Mañana? No sabía que fuera
tan urgente. Escucha entonces; es muy simple: mañana por la mañana le dejaré la
bolsa al portero. Joseph no tendrá más que pasar a recogerlo... ¡Oh! yo, ya
sabes, es posible que me quede o que me vaya a pasar algunos días al campo, a
casa de Marthe... Si, mi amor... Claro, querido... ¡Oiga! ¿Pero cómo? Pero si
estoy hablando muy alto... ¿Me oyes? Digo que si me oyes... Es curioso porque
yo te oigo como si estuvieras en esta habitación... ¿Oiga? ¿Oiga? ¡Vaya! Ahora
soy yo la que no te oye... Sí, pero muy lejos... Tú me oyes. Cada uno tiene su
turno... No, muy bien. Te oigo incluso mejor que antes pero tu teléfono tiene
eco. Como si no fuera tu teléfono. Yo te veo, ¿sabes?...
aquí algunos ejemplos del dramaturgo italiano Dario
Fo que nos muestran la construcción de una situación de monólogo:
LA MADRE
PASOTA
(El
interior de una iglesia. En el centro del escenario, casi en corbata, un
confesionario. Entra una mujer vestida de manera estrafalaria, entre hippy y
agitanada. Avanza cautelosa, como si la persiguieran.)
La madre
que los parió, vaya panda de cabrones..., mira que seguirme basta la iglesia...
¿Dónde me escondo yo ahora? En la sacristía. ¿Y dónde estará la sacristía? ¿A
este lado del coro o al otro? (Sigue tratando de esconderse.) Ahí vienen dos
más, si es que me tienen rodeada... ¡El confesionario! Ya está, me esconderé en
el confesionario. (Mira en el confesionario.) Vaya por Dios, está ocupado. Hay
un cura dentro. Dichosos curas, si es que te los encuentras en todas partes...
Bueno, pues me confesaré, qué se le va a hacer. (Se arrodilla.) A ver si los
carabineros se atreven a interrumpir un sacramento. (Se arrodilla en el lado
izquierdo.) Padre, padre, confiéseme. ¡Padre! Coño, se ha dormido. Padre,
padre, despierte... (Golpea en la rejilla con los nudillos.) ¡Ya era hora!
Quiero confesarme, y rápido, si es posible. ¿Cómo que no es posible? ¿Y eso por
qué? ¿Aún sigue dormido? Bueno, pues vamos a hablar un rato, así se espabila.
¿Cómo? Eso sí que no lo había oído yo nunca. Un cura que antes de confesar quiere
ir al bar a tomarse un café... No, oiga, usted no se mueve de aquí, o le monto
un número de padre y muy señor mío...
EL
DESPERTAR
(En
el espacio escénico están situados los siguientes elementos: una cama de
matrimonio, una mesilla con lámpara y despertador, una cómoda, una mesa, una
cocina de gas, un frigorífico, un fregadero, etc.; y una cuna con un muñeco. En
la cama duermen un hombre y una mujer; ella está soñando en voz alta, como si
tuviera una pesadilla.) Tres piezas, una soldadura, un golpe de taladro..., dos
tuercas, una soldadura, un golpe de sierra... (Grita.) ¡Dios mío, me he cortado
los dedos! Mis dedos..., voy a recogerlos, que al patrón no le gusta, dice que
no quiere ver desorden... (Se despierta de golpe: sigue bajo el efecto de la
pesadilla.)
Mis
dedos... (Se mira la mano.) Si los tengo..., ¡he soñado! Tiene gracia la cosa,
ahora resulta que trabajo hasta soñando..., como si no me bastara con la
fábrica... ¿Qué hora será? (Mira el despertador.) ¿Las seis y media? (Se
levanta rápidamente y se pone las zapatillas y la bata.) Ese maldito trasto no
ha sonado. Madre mía, con lo tarde que es. (Corre a la cuna y coge al niño.)
Animo, nene, que ya empieza nuestro día. (Se dirige a la mesa junto al
fregadero.) Despierta, ratoncito de tu mamá, que nos vamos. Te has vuelto a
mear, y no hace ni tres horas que te mudé, meón, más que meón. ¡Con la prisa
que tengo! Tenemos que correr a la guardería, que como lleguemos después de las
siete la hermana nos manda a casita, menuda es. (Desnuda al muñeco.) Ahora mamá
te lava el culete... (abre el grifo) ...con agua calentita..., qué va, si no
hay agua caliente..., qué te apuestas que el despistado de tu padre se ha
dejado el calentador desenchufado. (Coge al niño en brazos y va al fregadero.)
V
TODAS
TENEMOS LA MISMA HISTORIA
(En el
centro del escenario vacío, una tarima sobre la que está tumbada una mujer. Luz
baja. Habla la mujer.) No, no, por favor..., por favor, estate quieto..., así
no me dejas ni respirar... Espera... Claro que me gusta hacer el amor, pero con
un poco más de..., ¿cómo diría yo?... ¡Que me estás aplastando! Quítate...,
¡basta! Me estás mojando la cara... ¡No, en la oreja no! Sí que me gusta, pero
es que pareces una Moulinex, con esa lengua... Oye, ¿pero cuántas manos tienes?
Déjame respirar... ¡Que te levantes te digo! (Se incorpora lentamente, como
quitándose de encima el peso del cuerpo del hombre. Se sienta frente al
público.)
¡Por
fin! Estoy empapada en sudor. ¿Para ti esto es hacer el amor? Sí, claro que me
gusta, pero preferiría que hubiera algo más de sentimiento... ¡No estoy
hablando de sentimentalismo! Cómo no, ya sabía que me saldrías con lo de que
soy una cursi romántica y antigua... Claro que me apetece hacer el amor, pero a
ver si entiendes que no soy una de esas maquinitas que les metes unos duros y
se les encienden las luces, tun tun trin toc toc... ¡drin! Mira, yo, si no se
me trata bien, me bloqueo, ¿comprendes? ¿Seta posible que si una no se coloca
de inmediato en una postura cómoda, falda y bragas fuera, piernas abiertas y
bien estiradas, se vuelve una estúpida acomplejada, con los traumas del honor y
del pudor, inculcados por una educación reaccionaria-imperialista-capitalista-masónicacatólica-conformista-y
austrohúngara? ¿Que soy pedante? Y una tía pedante os pone muy nerviosos,
¿verdad? Es mejor la mema de risita erótica... (Ríe por lo bajo, en plan
erótico-tirado.) ¡Venga, hombre, no te cabrees! No, no estoy ofendida. Está
bien, hagamos el amor... (Vuelve a tumbarse de perfil al público.) Y pensar que
cuando quieres sabes ser tan dulce..., ¡casi humano! ¡Y un auténtico compañero!
(Lánguida, con voz soñadora.) Contigo puedo hablar de cosas que normalmente no
sé ni decir... Cosas incluso inteligentes..., eso es, ¡tú consigues que me
sienta inteligente! Contigo me realizo...
YO, ULRIKE,
GRITO...
Nombre:
Ulrike. Apellido: Meinhof. Sexo: femenino. Edad: cuarenta y un años. Sí, estoy
casada. Dos hijos, nacidos con parto cesáreo. Sí, separada de mi marido.
Profesión: periodista. Nacionalidad: alemana. Llevo más de cuatro años
encerrada en una cárcel moderna de un Estada moderno. ¿Delito? Atentado a la
propiedad privada y a las leyes que defienden dicha propiedad y el consiguiente
derecho de los propietarios a ampliar en demasía la propiedad de todo. Todo:
incluyendo nuestro cerebro, nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestros
gestos, nuestros sentimientos, nuestro trabajo y nuestro amor. En resumen, toda
nuestra vida. Por eso habéis decidido eliminarme, amos del Estado de Derecho.
Vuestra ley es realmente igual para todos, menos para aquellos que no estén de
acuerdo con vuestras leyes sagradas. Habéis llevado a la mujer a su máxima
emancipación: en efecto, aun siendo una mujer, me castigáis exactamente como a
un hombre.
Como vemos
la voz nos arma mundos y personajes, interlocutores y hasta espacios, objetos,
indicaciones múltiples de sentido
En nuestra
vida cotidiana el monólogo interior es una composición constante. Intentamos el
recurso de la escritura a veces para contar fragmentos de ese continuo, ya sea
de nuestra realidad o de un personaje inventado. Por ejemplo todo el
pensamiento de un personaje que está por ir a pelear con su jefe y se repite
todo lo que le va a decir.
Desde luego
que es imposible plasmar en palabras el pensamiento tal cual es como si lo
“desgraváramos” : porque el pensar es veloz, constelado, mezcla de palabras con
imágenes y sensaciones.
Por otra
parte en nuestros días es muy utilizado un género que se desprende del teatro
hacia el espectáculo humorístico que es el stand up
así se lo
define:
el stand up, llamado también monólogo o comedia en
vivo en algunos países de habla hispana es un estilo de comedia donde el actor
y humorista se dirige directamente a una audiencia presente en el lugar,
generalmente de modo unipersonal, con un texto que expresa su visión del mundo.
A diferencia del teatro tradicional, el comediante de stand up mantiene un
estilo de interacción con el público, que suele incluir diálogos cortos con la
audiencia.
en general es una clase de humor –también pariente
del clown- donde se cuentan desventuras cotidianas
en un manual de escritura que les comparto se ven
estas premisas:
El humor siempre surge de la frustración, el enojo,
el odio, la molestia, la vergüenza, la
incomodidad... No se puede hacer humor sobre algo
que nos pone feliz. Lo vamos a ver
más en detalle pero ya es importante tomarlo en
cuenta.
Siempre vuelven las mismas actitudes básicas:
- Odio...
- Me parece raro...
- Me molesta...
- Me da miedo...
- Es difícil...
6
- Es estúpido...
- Me da vergüenza...
- Me incomoda...
Tomemos el ejemplo: “el supermercado” y formamos
varias premisas sobre ese tema:
- Odio ir al supermercado.
- Hay cosas que me molestan de los supermercados.
- Ir al supermercado puede ser frustrante.
- Hay cosas en el supermercado que son raras.
- Me da vergüenza ir al supermercado.
- Me siento perdido en el supermercado.
- Es estúpido ir al supermercado.
- Ir al supermercado es difícil.
La segunda parte: el pie
El pie explica el “porqué” de lo dicho en la
premisa. Explica por qué nos sentimos de cierta
forma con respecto a un tema.
Ejemplos:
Premisa: “Odio ir al supermercado.”
En el pie damos un ejemplo concreto de porqué
odiamos ir al supermercado:
- porque siempre me pierdo.
- porque nunca encuentro nada.
- porque siempre me encuentro con mi vecina.
Volviendo a la literatura, en el monólogo
aprovechamos la atención centrada en ese personaje que “habla solo” para decir
cosas importantes
sirve como ejemplo ultra conocido el monólogo de
Hamlet, ser o no ser
o en La vida es sueño cuando queda solo Segismundo:
Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta
ambición 1165
por si alguna vez
soñamos.
Y sí haremos, pues
estamos
en mundo tan
singular,
que el vivir sólo es
soñar;
y la experiencia me
enseña 1170
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta
despertar.
Sueña el rey que es rey, y
vive
con este engaño mandando,
disponiendo y
gobernando; 1175
y este aplauso que
recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le
convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!);
¡que hay quien intente reinar, 1180
viendo que ha de
despertar
en el sueño de la
muerte!
Sueña el rico en su
riqueza
que más cuidados le
ofrece;
sueña el pobre que
padece 1185
su miseria y su
pobreza;
sueña el que a medrar
empieza,
sueña el que afana y
pretende,
sueña el que agravia y ofende;
y en el mundo, en conclusión, 1190
todos sueñan lo que
son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy
aquí
destas prisiones
cargado,
y soñé que en otro
estado 1195
más lisonjero me
vi.
¿Qué es la vida? Un
frenesí.
¿Qué es la vida? Una
ilusión,
una sombra, una
ficción,
y el mayor bien es
pequeño; 1200
que toda la vida es
sueño,
y los sueños, sueños
son.
Dentro de obras literarias no teatrales las
situaciones del monólogo pueden ser cartas que leen los personajes, alegatos
ante un juicio, reflexiones ante un espejo.
Otro muy hermoso, fluído, elaborado y extenso es en
la novela Ulises de Joyce, en el que se utiliza el llamado monólogo
interior, o flujo de conciencia de
una mujer que espera:
me gustan las flores me gustaría tener toda la casa nadando en rosas
Dios del cielo no hay
nada como la naturaleza las montañas salvajes después el mar y
las olasprecipitándose luego el campo encantador con sembrados de avena y
trigo y toda clase de cosas y toda la
preciosa hacienda paseándose por ahí eso debe de ser bueno
para el corazón de una ver ríos y flores de
todas las formas y perfumes y colores brotando hasta
las zanjas primaveras y violetas es la naturaleza en cuanto a los que
dicen que no hay Dios no daría un chasquido de mis dos dedos
por toda su ciencia por qué no van y crean algo yo a menudo
se lo he dicho a ateos o como sea que se
llamen y vayan y pongan en orden sus remiendos primero después van
lanzando alaridos clamando por un sacerdote cuando
se están muriendo y por qué por qué porque
tienen miedo del infierno debido a
suconciencia acusadora ah sí yo lo conozco bien quién fue la primera persona en el universoantes de que hubiera nadie que lo hizo todo quién ah ellos no saben ni yo
tampoco así que ahí tienes
podrían igualmente tratar de impedir al sol que saliera por la mañana el sol brillapara ti me dijo el día que estábamos acostados entre los rododendros sobre la puerta deHowth
con el traje de tweed gris y sombrero de paja el día
que conseguí que
me medeclarara si primero le pasé el pedacito de pastel que tenía en mi boca y
era año bisiesto como ahora sí hace 16 años mi Dios después
de ese beso largo casi me quedé sin aliento
la falta de puntuación es un recurso para evocar la
conciencia interior y el ritmo del pensamiento
resulta un ejercicio interesante todo lo que el
monólogo nos pide: interiorizar la vida, el tono, la manera de hablar, el
carácter etc. de la persona o personaje que se carga esa primera persona
al escribirlo el monologo interior se hace visible
y al ponerlo en escena tiene cuerpo y voz, esa voz
muy centrada en el yo, posicionada en el yo ante el mundo, dialogando con el
mundo de los otros
en contra o a favor o en otras posibilidades de
vínculo
así como hay monólogos de amor, o del oprimido hacia
su opresor, del loco hacia la sociedad normal, del niño hacia los adultos
podemos imaginar múltiples situaciones, ponerlas en
ese escenario imaginario -que puede desde luego después volverse real-
o en ese personaje literario que en su mente no
para de decir y decir y decir, terrible y hermosa característica de este
rarísimo animal que es el ser humano

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