capítulo 9 - tiempos
es muy frecuente en este taller que conversemos
acerca de la influencia de las tecnologías tanto en nuestra escritura como en
los cambios en la vida cotidiana
como cuando hablamos de la costumbre de escribir
cartas, de los diálogos, de la inteligencia artificial, etc.
hay un objeto que también cambió de una forma sutil
, casi imperceptible pero que tiene relación muy fuerte con nuestros ritmos
internos
y es el reloj
el reloj como símbolo y hasta casi como sinónimo del
tiempo que durante siglos marcó de manera mecánica, hoy se diría analógica, los
pasos de cada segundo
el famoso tic tac, la música del tiempo como un
efecto casi indefinible pero también invencible
el tiempo que avanza -nunca (salvo como veremos en
la escritura y en la imaginación) nunca retrocede
el tic tac insoportable de las esperas largas
el tic tac frenético de algo que está por suceder y
no se espera, como la muerte o la explosión de una bomba en las películas
ese tiempo que define san agustin con su si me lo
preguntan no lo sé
pero además es el tiempo en el que se soporta la música,
el pulso, el ritmo, la aceleración y la lentitud
Borges tiene un texto hermoso acerca del misterio
del tiempo en el que dice:
“¡Qué raro
pensar que de los tres tiempos en que hemos dividido el tiempo —el pasado, el
presente, el futuro—, el más difícil, el más inasible, sea el presente! El
presente es tan inasible como el punto. Porque si lo imaginamos sin extensión,
no existe; tenemos que imaginar que el presente aparente vendría a ser un poco
el pasado y un poco el porvenir Es decir, sentimos el pasaje del tiempo. Cuando
yo hablo del pasaje del tiempo, estoy hablando de algo que todos ustedes
sienten. Si yo hablo del presente, estoy hablando de una entidad abstracta. El
presente no es un dato inmediato de nuestra conciencia.
Nosotros
sentimos que estamos deslizándonos por el tiempo, es decir, podemos pensar que
pasamos del futuro al pasado, o del pasado al futuro, pero no hay un momento en
que podamos decirle al tiempo: «Detente ¡Eres tan hermoso…!» como
quería Goethe. El presente no se detiene. No podríamos imaginar un presente
puro; sería nulo. El presente tiene siempre una partícula de pasado, una
partícula de futuro. Y parece que eso es necesario al tiempo. En nuestra
experiencia, el tiempo corresponde siempre al río de Heráclito, siempre
seguimos con esa antigua parábola. Es como si no se hubiera adelantado en
tantos siglos. Somos siempre Heráclito viéndose reflejado en el río, y pensando
que el río no es el río porque ha cambiado las aguas y pensando que él no es
Heráclito porque él ha sido otras personas entre la última vez que vio el río y
ésta. Es decir, somos algo cambiante y algo permanente. Somos algo,
esencialmente misterioso.
también Julio Cortázar vivió jugando con el tiempo
en su escritura: tendiendo túneles, deteniéndolo, volviéndolo doble, cuestionándolo,
burlándose del tiempo, haciéndolo poesía y broma a la vez como en:
Instrucciones
para dar cuerda al reloj
[Minicuento - Texto completo.]
Julio Cortázar
Allá en el
fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome
con dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro
plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo
como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas
de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más
quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad,
imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo
alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la
fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no
corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
*FIN*
todo uso de las palabras implica un recorte de
tiempo, no solamente en la narrativa sino en poesía: allí el tiempo
se convierte en duraciones, en tamaño y como vimos la otra vez en ritmos
cuando ya estamos sí relatando o contando una
historia estamos usando diversas maneras de ordenar el tiempo
no solo en el plano literario sino en muchas
cuestiones cotidianas
por eso como cultura hemos desde tiempos primitivos
inventando maneras de marcar el tiempo, de demarcarlo y hacerle bordes que son
arbitrarios: horas, días, minutos
el tiempo como fenómeno de la física es lineal y
constante
El tiempo (del latín tempus)
es una magnitud física con la que se mide la
duración o separación de acontecimientos.
El tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo
un pasado,
un futuro y
un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro.
En mecánica clásica a esta tercera clase se
llama presente y está formada por eventos simultáneos a uno en
particular.
En mecánica relativista el concepto de
tiempo es más complejo: los hechos simultáneos (presente) son relativos al
observador, salvo que se produzcan en el mismo lugar del espacio; por ejemplo,
un choque entre dos partículas.
Su unidad básica en el Sistema Internacional es
el segundo,
cuyo símbolo es s (debido a que es un símbolo y no una abreviatura,
no se debe escribir con mayúscula, ni se escribe
como seg, sg o sec, ni agregando un punto posterior).
Clepsidra,
invento egipcio para medir el tiempo
·
Hacia el año
1530 a. C. se construyó para el rey Amenhotep I en Egipto una
vasija con características de reloj de agua.
pero en nuestra manera de vivirlo, de ordenarlo y
desordenarlo todo es absolutamente subjetivo: una hora nos parece diferente a
la otra
o el 31 de diciembre a las 12 de la noche tenemos
la extraña sensación de un cambio
el tiempo de una espera puede hacerse más lento y
el tiempo de un disfrute pasa volando
con las palabras podemos jugar con el tiempo y
generar efectos curiosos como en el verso de los mareados que dice:
hoy vas a entrar en mi pasado
cuando reconstruimos algo para contarlo usamos
secuencias en general de manera inconsciente:
ayer fui a la casa
de mi tía – la que el año pasado te acordas me prometió prestarme la máquina
–recién mañana me la va a traer
terminé viniendo en
colectivo – me había levantado temprano –y cuando voy a sacar el auto no andaba
Los dos empleados del restaurante se encontraban limpiando las mesas
después de cerrar el local. En ese momento ingresaron al lugar dos encapuchados
que les exigieron la recaudación del día. Luego los asaltantes escaparon en un
auto que habían robado dos horas antes en el estacionamiento de un
supermercado.
las secuencias se van armando con piezas que se
pueden ordenar de diversas maneras
intentando una manera lineal
o yendo y viniendo en los tiempos como en lo que en
literatura se llama flashback o analepsis:
La
analepsis es un recurso muy usado en narrativa. Consiste en interrumpir la
línea temporal de la narración para narrar unos hechos anteriores a aquellos de
los que se venía hablando. La interrupción puede tener una extensión menor o
mayor: puede ocupar desde una única frase hasta varias páginas de texto o
incluso uno o varios capítulos.
En esta
ocasión lo tenemos en la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo. El
narrador, que está explicando cómo se encontró en un pueblo llamado Comala,
interrumpe la escena para explicar dónde había estado el día antes:
Era la hora
en que los niños juegan en las calles de todos los pueblos, llenando con sus
gritos la tarde. Cuando aun las paredes negras reflejan la luz amarilla del
sol.
Al menos eso había visto en Sayula, todavía ayer a esta misma hora. Y
había visto también el vuelo de las palomas rompiendo el aire quieto,
sacudiendo sus alas como si se desprendieran del día. Volaban y caían sobre los
tejados, mientras los gritos de los niños revoloteaban y parecian teñirse de
azul en el cielo del atardecer.
Ahora
estaba aquí, en este pueblo sin ruidos. Oía caer mis pisadas sobre las piedras
redondas con que estaban empedradas las calles.
La
prolepsis es un recurso narrativo que consiste en interrumpir la línea temporal
de la narración para darle a conocer al lector un hecho del futuro.
Veamos un ejemplo. En el inicio de la novela Cien años de soledad,
de Gabriel García Márquez, el narrador anticipa qué le sucederá a uno de los
personajes:
Muchos años
después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había
de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el
hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y caña brava
construidas a la orilla de un río de aguas claras y diáfanas que se precipitaba
por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.
[...]
He marcado en azul la prolepsis. Puedes ver cómo el narrador salta al futuro
para explicar dónde se encontrará el personaje años después y en qué pensará
estando allí, y luego regresa al momento en que, de niño, vivía con su padre.
Una opción
más sencilla para narrar paralelamente historias situadas en tiempos distintos:
narrar un capítulo completo en uno de los tiempos y el siguiente en el otro.
Pensemos
por ejemplo en este relato:
El cazador
respira después dejar a la niña y a su abuela a salvo. Esa mañana cuando salió
al bosque no sospechó la escena que tenía que protagonizar. Ahora recuerda sus
tiempos de joven cuando se burlaba de las leyendas que nombraban al lobo feroz.
Pero esta vez, una niña llamada Caperucita Roja había sido enviada a ese
bosque.
es como
empezar la historia por el final, lo que cambia los tiempos y también el punto
de vista
otro
aspecto del tiempo en la escritura muy curioso y para disfrutar y experimentar
al escribir es estirar alargar y acortar el relato a gusto
La abuela
de caperucita miraba por la ventana mientras recordaba viejas recetas que hacía
rato no preparaba. Las frutas y elementos que solía conseguir cuando tenía más
energía para ir al mercado del pueblo, o cuando podía adentrarse a buscar setas
al bosque sin mucho miedo a las brujas o los Lobos (y contar una receta).
podemos
jugar a ser dioses del tiempo: detenerlo, ir al futuro y al pasado, acelerarlo,
desdoblarlo en paralelo y demás…
uno de los
ejemplos llamativos es este texto contado hacia atrás:
Los amigos,
con rostro solemne, «desfirmaron» los pliegos de firmas de condolencia y le
desestrecharon» la mano. Luego entraron para sentarse un momento y mirar el
ataúd cerrado. Después se fueron, hasta que se quedó solo con el maestro de
ceremonias de la funeraria.
Luego
estaba más solo todavía.
Las
lágrimas le subían por las mejillas.
Su traje y
su camisa volvían a estar planchados y crujientes.
Retrocedió
hasta su casa, se desnudó, se despeinó. Luego el día se desplomó alrededor de
él hasta dar con la mañana y regresó a la cama a «desdormir» otra noche
El cuento
es Divina locura, de Roger Zelazny
El argentino Macedonio Fernandez
se revelaba contra el tiempo:
Esta idea
de Macedonio acerca del tiempo y los juegos en que considera su ordenación en
calendarios y relojes como algo permutable por - otras realidades, reaparece
asiduamente en la obra de Cortázar. EL ejempío más claro de tal reaparición se
encuentra en Historias de cronopios y de famas: el cuento del reloj-alcachofa
cuyo tiempo consistía en la duración de sí mismo mientras era inevitablemente
comido. El Calendario es un modo de admisión del tiempo. Creer en los
almanaques significa aceptar un orden, aumir una perspectiva ante la realidad.
Confundir el almanaque con el tiempo mismo, y suponerlo real e inamovible en
vez de arbitrario y convencional, es uno de los modos de experimentar el mundo
que Macedonio quiere cambiar. En un textó titulado "'La nada de un viaje
de Colón", Macedonio elabora la duda acerca del tiempo al cambiar y
sugerir imposibilidades sobre las fechas dadas por los historiadores:
Colón se
encontraba en Italia cuando nació. Aunque esto le ocurrió a Colón, como a todos
los hombres, en un día y año, la fecha exacta no la tenemos hoy: se habrá
echado- a perder por no haber sido guardada en un lugar seco y frío; lo cierto
es que hay hombres poderosos o ricos o de celebridad que no disponen de esa
fecha que los más humildes de Génova la supieron de memoria instantes después.
Sólo hay de cierto que el hecho ocurrió en uno de los días de su primer año de
existencia y que el día de su nacimiento fue tan exacto como el mejor del año
en exactitud. Es una fantasía incomprensible, una teoría a la que nada de tonto
le falta, sostener que nació en un día inexacto como alegar que nació en vaios
lugares: dos o tres de España y uno de Italia, además del de nacimiento.
nuestros
juegos y ejercicios nos pueden servir para explorar nuevas experiencias y
formas de escritura, pero también para desnaturalizar nuestro sentido rutinario
del tiempo, re pensarlo y re inventarlo un poco, enriquecerlo con la
imaginación y de esa manera se
por un rato
al menos
nosotros
quienes juguemos con el tiempo
(ya que el
tiempo juega con nosotros constante e indetenible)

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